{"id":72,"date":"2012-03-13T23:01:10","date_gmt":"2012-03-13T23:01:10","guid":{"rendered":"http:\/\/arisrosino.com\/?page_id=72"},"modified":"2012-04-30T17:26:08","modified_gmt":"2012-04-30T17:26:08","slug":"1998-2004-primeros-cuadros","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.arisrosino.com\/index.php\/1998-2004-primeros-cuadros\/","title":{"rendered":"1998-2004 Primeros cuadros"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><em>\u201cEl siglo XX comienza despu\u00e9s de la primera guerra mundial, es decir, en los a\u00f1os veinte\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p>Con estas palabras sorprendentes y provocadoras iniciaba Arnold Hauser el \u00faltimo cap\u00edtulo de su <em>Historia social de la Literatura y el Arte<\/em>. De haber vivido, Hauser seguramente hubiera dicho que el siglo XXI no comenz\u00f3 hasta el mes de Septiembre del a\u00f1o 2001. El d\u00eda 22 de ese mes y de ese a\u00f1o, Rafael Argullol hablaba en un art\u00edculo publicado en el suplemento <em>Babelia<\/em> de <em>EL PA\u00cdS<\/em> del p\u00e1nico como sentimiento que se instalaba en el mundo tras el suceso de las Torres Gemelas. All\u00ed, escrib\u00eda Argullol, \u201cLa \u00f3smosis entre Nueva York y el mundo ha funcionado a la perfecci\u00f3n hasta introducirnos en una nueva escenograf\u00eda.\u201d Por esas mismas fechas y en el mismo diario Luis Fern\u00e1ndez-Galiano afirmaba (no recuerdo las palabras exactas) que ya nada podr\u00eda ser igual tras la demolici\u00f3n brutal de los colosos neoyorquinos.<\/p>\n<p>Un nuevo siglo y una nueva escenograf\u00eda, porque ya nada pod\u00eda ser como antes.<\/p>\n<p><strong><em>Ar\u00edstides Rosino, sea consciente o no de ello, es un pintor que pertenece a una nueva generaci\u00f3n, no porque su obra arranque con un nuevo siglo, sino porque pertenece a un mundo distinto que exige una manera diferente de ser visto y de ser representado.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Aris, no obstante, ha querido nutrirse, no hay otro modo de hacerlo, de la tradici\u00f3n del siglo anterior y as\u00ed deja ver, en lo que \u00e9l mismo denomina <em>Primeras Obras<\/em>, un rastro variado de influencias que va desde el expresionismo temprano de Munch al expresionismo abstracto de\u00a0 Willem de Kooning o a los collages de Rauschenberg. Est\u00e1 adem\u00e1s Picasso, porque es imposible crecer sin \u00e9l, y se encuentran maneras o regustos de Mondrian, Ren\u00e9 Magritte o Arshile Gorky. Pero tambi\u00e9n hay en estas obras primeras algo que procede del graffiti callejero y del mundo del c\u00f3mic. Paga as\u00ed Aris su peaje al tiempo que le ha tocado. Puede rastrearse adem\u00e1s cierta influencia del cine negro que no le llega por su tiempo, sino a trav\u00e9s de su padre, la \u00fanica persona retratada en esta primera \u00e9poca y con sorprendente resultado, sobre todo si se tiene en cuenta la escasez de medios empleada.<\/p>\n<p>En <em>Rostros y sombras<\/em>, Aris se enfrenta, \u00a1por fin!, a la figura humana y sin renunciar a casi nada de lo aprendido, sin dejar de lado las influencias de la tradici\u00f3n en las que incorpora a Duchamp (Agitaci\u00f3n) y aceptando ya sin titubeos las lecciones aprendidas en Hugo Pratt o en Moebius. As\u00ed, en esta \u00faltima producci\u00f3n nos topamos con un pintor que parece encontrar un lenguaje pl\u00e1stico propio, en el que, junto a esas masas de color enmarcadas por trazos oscuros y ese gusto por la \u201cl\u00ednea dura\u201d para los rostros y las figuras, destaca un dominio m\u00e1s equilibrado del color, una mayor riqueza o una mayor sencillez en los fondos y, esto es fundamental, un ajuste entre lo que se quiere decir y lo que se dice.<\/p>\n<p>Esto es todo. El resto depende de la atenci\u00f3n de la mirada. Una mirada nueva para un tiempo y un arte nuevo.<\/p><\/blockquote>\n<p><em>Juan Ram\u00f3n Brotons<\/em><\/p>\n<div><span style=\"font-family: Calibri, 'Times New Roman', 'Bitstream Charter', Times, serif; font-size: small;\"><br \/>\n<\/span><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl siglo XX comienza despu\u00e9s de la primera guerra mundial, es decir, en los a\u00f1os veinte\u2026\u201d Con estas palabras sorprendentes y provocadoras iniciaba Arnold Hauser el \u00faltimo cap\u00edtulo de su Historia social de la Literatura y el Arte. 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